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01/01/200118 Agos 2009
Despedidas. ¡Cuánto las odio! Son insoportables. Las hay tristes. Las hay divertidas. Las hay con canciones... Las pueden haber de mil maneras. Pero todas son iguales, y todas se llevan consigo los recuerdos de los mejores momentos. Y a medida que pasa el tiempo te toca ir despidiéndote de la gente, y ver cómo se marchan, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero son sus cosas al fin y al cabo, esa esencia de cada uno tan especial que los hace diferentes al resto de la gente, únicos. Y se van yendo, hasta que finalmente no queda nadie, y todo vuelve a ser como era antes. Y toca otra larga espera de un año entero. La verdad es que ya ha habido unas cuantas, y sé cuándo será la próxima, y la de quién. Y también sé quién será el siguiente en irse. Y el siguiente del siguiente. Y no quiero. Después me tocará a mí. No me gustan las despedidas. Nada en absoluto.
Estúpidas despedidas, que me hacen ponerme triste, melancólica y nostálgica.
13 Agos 2009
Ya no está. Otro año más. ¿Y el siguiente? Espero que haya más suerte la próxima vez, y que, por favor, el tiempo no corra en mi contra. No sé cómo voy a poder soportar otro año de espera, aunque si he podido tres, ¿uno más qué más dará? Prometo no compararlo con el resto de los mortales. Pero, lo que me repito cada día y la promesa que considero más fuerte, es que no voy a olvidarlo. Sus ojos azul infinito y de mirada profunda, su nariz sin fallos, sus labios más que apetecibles. Su cuerpo: sus brazos prometiendo una cárcel de la que no querré escapar, su torso ofreciendo el paraíso eterno, sus piernas rápidas, ágiles y fuertes, insinuando una aventura. Su piel, incluso más suave que la seda. Su olor a perfección absoluta. Su voz grave y misteriosa, que hipnotiza... A veces pienso que se trata de algo físico, pero entonces me detengo a pensarlo y sólo llego a una conclusión: no. ¿Cómo va a ser algo físico? Si en toda mi vida sólo me han temblado las piernas dos veces: una hace años, y otra este. Si en toda mi vida sólo me ha temblado el pulso dos veces: lo mismo. Si en toda mi vida sólo he estado tan nerviosa dos veces: lo mismo. Si en toda mi vida me ha latido el corazón a mil dos veces. Si en toda mi vida mi voz ha fallado dos veces... No. Es algo que va más allá. Es algo que me paraliza. Es algo que supera toda mi voluntad. Es algo que me ha estado demostrando desde que sé de su existencia, que los amores platónicos existen, y no hace falta que se trate de un personaje famoso. Y todavía me duele aceptar que ya no está. Que tengo que esperar un año más. Podré. Porque la que puede con tres, puede con cuatro. Y pase lo que pase, lo prometo: no lo voy a comparar a nadie; no lo voy a olvidar jamás.
04 Agos 2009
No me atrevo. Algo dentro de mí es superior; es algo que me ata de pies y manos y no me deja moverme. Algo superior a mi voluntad. No sé exactamente lo que es. Sólo sé que es algo muy fuerte y que no me deja hacer lo que más quiero en estos momentos: acercarme y hablarle. Lo que daría por no paralizarme, por poder moverme: levantarme y dar un paso, y otro, y otro... Así hasta llegar hasta él, atravesando la distancia que sea necesaria. Mirarle de cerca a los ojos. Sonreírle. Lo que daría por poder parar el tiempo, para así mentalizarme y hacerme a la idea, dejar a un lado la vergüenza; y así, cuando ya estuviera preparada, iría, le miraría bien de cerca a los ojos, le sonreiría, y por fin, me atrevería a hablarle antes de que se haya largado. Pero el tiempo, como digo, no se para ni por nada ni por nadie, y por eso ya han pasado tres años, porque el tiempo corre, el tiempo no espera; y por eso he de conformarme con verle de lejos, desde una distancia que nadie se imagina cómo me gustaría romperla, como si de una barrera se tratase. Le observo de lejos, sonrío para mis adentros, y suspiro. Y vuelvo a suspirar. Y sueño despierta. Sueño en todo momento. Ojalá se acercara a hablarme... Sin embargo eso es algo que no puedo manejar, lo que quiere decir que si él no mueve ficha tal vez deba hacerlo yo. Que quieta pierdo el tiempo suspirando y soñando. Pero ya hay muchas como yo que ya han movido ficha, y no me gustaría ser una más de tantas, aunque bien cierto es que con ser su amiga me conformaría. Pero no hay manera. Yo estoy quieta, y no me puedo mover. No me queda otra que conformarme con verlo de lejos...
31 Jul 2009
Trato de luchar contra el egoísmo y el cinismo, el ajeno y el mío mismo. Lo conseguiré. También trato de cambiar a mejor, y ser más sencilla... ¡Cómo me gustaría hacer de las cosas pequeñas algo grande! Hacer de la sencillez algo realmente valioso y hermoso. Y hoy me siento cambiada; hoy me siento más sencilla. Pero demasiado vulnerable al mismo tiempo. Así que he decidido cambiar el orden de mis prioridades: ahora lo primero será cambiar a mejor, ser una persona sencilla, pero fuerte, pues me he levantado yo solita de cada caída; y lo segundo será que me quieran los demás, porque para eso, primero he de quererme yo misma. Al fin y al cabo, si no me quiero yo, y si yo no creo en mí ¿quién lo va a hacer? Conclusión de todo esto: primero quiérete a ti mismo; y sólo entonces podrás esperar a que alguien te quiera.
28 Jul 2009
Chicas, tenemos que hacer de tan sólo una semana el mejor verano de nuestras vidas. Prometedme que pase lo que pase vamos a estar juntas. Hay que hacer un millón de planes, y sobre todo, soñar despiertas.