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Anuncio de los artículos posteados en: Junio 2009

29 Jun 2009 

Dejarlo todo a un lado. Escapar. No mirar atrás...

Dejarlo todo a un lado. Escapar. No mirar atrás...
Volveré a esa playa una vez más y disfrutaré de la soledad. Recordaré momentos de todo lo vivido. Olvidaré los malos ratos y guardaré bajo llave los momentos a vuestro lado. Respiraré tranquilidad. Borraré de mi mente todos los problemas. Abrazaré al viento, así sin más...
¡Qué ganas de cambiar! Cambiar de lugar. Cambiar de vida. Cambiar de algunas "amistades". Cambiar a mejor en todos los aspectos. Cambiar, simplemente cambiar, con todo lo que ello conlleva. Siempre he dicho que cuando las cosas están bien, ¿para qué cambiarlas? Y la verdad es que ahora todo está bien, aunque las cosas podrían ir mejor, dentro de lo que cabe, todo está en orden. Pero algo me dice que es tiempo de cambios. Y me parece bien. Porque como un día escuché: "las cosas cambian, y debemos aceptarlo".
Inventar una palabra. Gritar. Saltar. Sentir la adrenalina...
Recorreré de nuevo ese paseo acompañada del aire y nada más. Caminaré. Cerraré los ojos  y suspiraré. Reviviré ese primer beso y retendré el último. No se marcharán los momentos compartidos. Imaginaré toda una vida, creando un futuro basado en el pasado...
Tengo que aprender por fin de una vez que la vida no se mide en el tiempo con horas, minutos y segundos, ni por las veces que respiro, sino por todas las veces que la vida me deja sin aliento. Ojalá pudiera inmortalizar todos los buenos momentos, todos aquellos que quisiera recordar por siempre. De hecho, ojalá pudiera grabar toda mi vida, para aprender de mis errores y volver a ver una y otra vez los mejores momentos. Ojalá tuviera un mando con el que pudiera pasar muy deprisa los momentos menos agradables, pasar muy despacio los ratos inmejorables, y pausar en un segundo un beso eterno.
Guardaría en un bahúl los recuerdos más hermosos...
Pero un día cualquiera, en un futuro ilógico, en un futuro incierto, en un futuro contradictorio, en un futuro próximo... Lo dejaré todo atrás. Escaparé. Huiré sin mirar atrás ...
Admin · 130 vistas · 2 comentarios
26 Jun 2009 

Aunque los buenos siempre ganan ; ser mala es más divertido.

No lo hice por ella, sino por él. Que no se merece cargar con mi despecho. Ahora descubro que me ha tocado ser la mala, y ella la buena. La verdad es que me alegra ser la mala: siempre he sido la buena y ya me estaba empezando a cansar, que para salir ganando tenía que pasar por mil calvarios, y a veces incluso ni siquiera ganaba. Y aunque siempre ganan los buenos, ser la mala es más divertido. Por lo menos, así, aunque salga perdiendo, no me aburriré tanto.

Es cierto eso que dicen de que la vida pasa factura, que cada uno recoge lo que siembra. O al menos, espero que lo sea. Si tú das cariño a los que te rodean, ese cariño te será devuelto. Si traicionas, te traicionarán. Si respetas a los demás, ellos te respetarán también. Pero el respeto es tema aparte. Porque el respeto no se exige. El respeto se gana. Y eso la gente parece que no lo entiende, o no lo quiere entender ... Y la putada es que respetes y no te respeten, que des cariño y no te lo devuelvan, que te traicionen sin haber traicionado. La balanza del bien y del mal me parece que está desequilibrada. No me quiero preguntar por qué pasan estas cosas, pero es inevitable pensarlo. Me cuesta comprender por qué ella es tan mala. Algún día me gustaría saber dónde acaba el bien y dónde empieza el mal, para algún día mostrarle la línea que no hay que sobrepasar para no hacer daño a la gente. Aunque creo que ahora ya es tarde: el daño ya está hecho.

A partir de ahora a esta muñeca de trapo, aparentemente inmune al dolor, más frágil de lo que parece, le tocará andar con ojo, tener cuidado a la hora de escoger y decidir quienes son sus amigos y quienes no. La gente miente y la gente es mala y eso algún día lo tengo que aprender. Y tengo que dejar también de ser la niña buena y tonta que he sido siempre. Ahora que la gente diga de mí lo que quiera y más, que me critiquen. Entiendo que lo necesiten para sentirse realizados. Pero ¿por qué es tan mala? No lo sé. Y me trae sin cuidado lo que piensen los demás. Que ya va siendo hora de vivir y de imponerse. Porque en esta vida, si no te impones, te aplastan, y yo he vivido aplastada toda la vida.

Aviso para todas las muñecas de trapo: imponeos, o sufriréis. Sólo hay que mirarme. ¿Cuántas veces habré mordido ya el polvo? Ni lo sé. ¿Cuántas veces me habré deshilachado? Ya perdí hasta la cuenta. Y así iréis. Sobreviviendo en este mundo tan cabrón en el que la gente mala es la que manda. La gente es mezquina. Y yo, por buena, gilipollas. Sí, al ser buena duermes con la conciencia tranquila, sin arrepentimiento, sabiendo que lo que haces está bien. Pero, ¡joder! ¡a qué precio! Siempre pisoteada por los demás. Ya va siendo hora de que nos tengan un poco en cuenta, ¿no? Lo he estado pensando, y creo que no vale la pena.

No, no vale la pena... Pero, ¿por qué es tan mala?
Admin · 323 vistas · 2 comentarios
20 Jun 2009 

Definitivamente, tú te mereces algo mejor.

Definitivamente, tú te mereces algo mejor. Ya ves qué tontería: hoy me ha dado por pensar en ti otra vez, después de tanto tiempo. Pero es verdad. A tu lado me siento tan insignificante, tan pequeña, tan diminuta... Y no sólo a tu lado, sino al lado de todas las demás, de esas niñas que te rondan. Aunque, ¿por qué no iba a merecerte yo? Será que no soy lo suficientemente buena para ti, ni lo suficientemente lista, ni lo suficientemente guapa, y así una larga lista de "suficientemente". Recuerdo que me reprochabas lo insegura que era, y que de hecho sigo siendo. Supongo que fue eso lo que te alejó de mí; eso y que te diste cuenta de que te mereces tener a tu lado a alguien mejor. Lamento que ya no quieras decirme más lo insegura que soy, que carezco de confianza en mí misma, lo boba que soy. Entiendo que te hayas cansado. Hay días que ni yo misma me aguanto. Y, ¿sabes qué es lo más bonito de todo aquello? Que conseguiste que quisiera cambiar a mejor, aunque fallé en el intento. Sé que tampoco tú eres perfecto, y nunca te idealicé, ni te subí a un altar. Pero quizá me puse una venda en los ojos para no ver tus defectos, y para no ver que nunca llegaría a significar nada para ti. Un día la venda se calló.

Yo no quiero imaginar que algún día de nuevo tú me besarás. Aunque, ¿para qué negarlo? Me gustaría. Y si te pido un último beso, no me lo des jamás. Porque no quiero que haya último. Y si no me lo das, sabré que el último beso ocurrió hace ya bastante tiempo. Me dicen que me deshaga de tus cosas, de todo aquello que me haga recordarte, y me niego porque no soy capaz, y porque sé que aunque lo hiciera no serviría de nada. Porque ante todo prevalecenlos recuerdos, que son las huellas de todo lo vivido, más difíciles de borrar que una carta, que una foto, que un dibujo... Pienso demasiado, lo sé; otro de mis miles de millones de defectos. Ojalá pudiera decirte todo de frente, mirándote a los ojos (qué gracia, otro defecto: nunca conseguía mirarte a los ojos más de una milésima de segundo, me ponía  nerviosa), pues quisiera decirte tantas cosas... Que deseaba que te dieras cuenta de que yo no soy como las demás se comportaron contigo, que yo no te haría sufrir como ellas. Que me resultaba de lo más agradable estar junto a ti. Que ahora, pasado un tiempo desde la última vez, te echo de menos. Y muchas más cosas que en un texto de aficionada no cabrían.

Se hace tarde, es la una de la madrugada. Debería acostarme ya, y dormir. Me pregunto si soñaré contigo otra vez. Dios no lo quiera. Después de tantísimo tiempo, anoche soñé contigo, ¡qué vergüenza me da decirlo! Y no quiero que ocurra esta noche otra vez, porque acabaría cansándome de ti y aburrida de ver tantas veces tu cara. De hecho no tiene sentido soñar contigo ya. Porque, al fin y al cabo, te mereces a alguien mejor, alquien que quizá sueñe más contigo de lo que lo hago yo, alguien más alta y más guapa, más inteligente, más buena, más segura y confiada, sin tantísimos defectos... En fin, ¿qué más da? De nada sirve lamentarse ahora. Si tú te mereces algo mejor, definitivamente.
Admin · 468 vistas · 39 comentarios
18 Jun 2009 

¿Y afrontar la realidad? No, gracias. Me quedo con eso de soñar.

¿Y afrontar la realidad? No, gracias. Me quedo con eso de soñar. He decidido tomar el camino más fácil. Prefiero vivir de los sueños e ilusiones. Me gusta eso de soñar despierta. Nada de ver la realidad, porque en ella hay cosas que no soporto, y por eso me refugio en mi vida idealizada.

Supongo que esto, tarde o temprano, se me pasará. ¡No se puede estar así toda la vida! Jajaaa! Anoche me tumbé en mi cama, mirando al techo. Para no pensar y dejar la mente en blanco. Y para organizar pensamientos al mismo tiempo, para tratar de ordenar tanto caos en esta cabeza. Pero, de repente acecharon los recuerdos de tantos momentos... Me arrepiento muchas veces de no haber aprovechado al máximo mi tiempo con él. Otras veces me da por querer quemar todo lo que tengo de él, pero es mayor el número de veces que no quiero hacerlo. Y sé que en parte eso de tirarlo todo es bueno, supongo que eso ayuda; pero no sería capaz. Se agradecería no tener nada a lo que agarrarme. ¡Joder, lo echo de menos! Aunque siempre quedarán los recuerdos. Sí, podría tirarlo todo a la basura, quemarlo, pero siempre quedan los recuerdos, que, al fin y al cabo, son más fuerte que todo eso. Porque son algo que has vivido, y eso no se puede borrar.

Al final, algún día, tarde o temprano, aprenderemos de todo esto; porque esto tiene que tener un lado bueno, escondido, pero tiene que tenerlo.


Admin · 88 vistas · 2 comentarios
15 Jun 2009 

Para ti. Para ti para siempre. El lazo lo pongo yo ...

Es jodido, ¿verdad?  Ver cómo la vida corre tan deprisa a tu alrededor y todo acaba convirtiéndose en una mancha de velocidad. Confundir la puta realidad con los sueños. Saber que nunca volverá, que nada será igual. Sentir cómo duele aquí adentro tanta indiferencia. Notar aquí en el pecho la rabia y la impotencia de saber que no hay nada que hacer ya. Verte tan pequeñísima, tan diminuta entre tanta gente. Darte cuenta de que aquello que pensabas que te daba igual, en realidad no te da igual y te importa más de lo que crees. Tener que ser la que da el visto bueno a la situación; tener que ser la que lo aguanta todo.

Para ti. Para ti para siempre. El lazo lo pongo yo ...

Si antes era esa muñeca de trapo, ahora esa muñeca de trapo se ha convertido en el zapato de cristal de Cenicienta. Soy ese zapato. Buscando el pie adecuado. Buscando a esa persona que se adapte. Intentando no romperme de lo frágil que soy ahora. Esperando. Sufriendo. Fingiendo. Viviendo una rutina hasta que ese pie aparezca de una vez. Pero lo que más me duele no es esperar. Porque lo más jodido es que en este zapato sólo hay sitio para ti y saber que te fuiste a por otro zapato mejor, a por otro zapato más bonito y más cómodo, menos molesto que yo. Y duele. Y no me queda otra que seguir esperando, por si acaso aparece alguien que no seas tú. Y no tengo más remedio que fingir indiferencia.

Porque lo peor de todo esto es haberme dado cuenta de que en realidad no da tan igual como creía. Qué putada desengañarse. Y qué jodido tener que aceptar la situación para que los demás estén bien... Pero como yo digo... Para ti. Para ti para siempre. El lazo lo pongo yo ...
Admin · 153 vistas · 3 comentarios

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